Revisiones
SINDROME HEPATO-PULMONAR (SHP)
Bianchi, Erica
Baroni, Leticia
Esteves, Sebastián
Hospital Interzonal “Gral San Martín” Residencia de Gastroenterologia
Catedra de Gastroenterologia de Posgrado – FCM-UNLP |
Introducción
Es un Sindrome caracterizado por un defecto en la
oxigenación pulmonar inducido por vasodilatación del lecho vascular pulmonar en
contexto de una hepatopatía crónica, pueden estar afectados pacientes de todas
las edades. Este síndrome clínico presenta tres características enfermedad
hepática, vasodilatación pulmonar y defectos en la oxigenación.
Epidemiología
La prevalencia publicadas son del 5 -32 % de todos
los pacientes cirróticos de las distintas etiologías. El SHP se encuentra en aproximadamente el 20% de los
pacientes en lista de espera para transplante. La aparición de este síndrome no
se relaciona con mayor compromiso de la función hepática, mas aun se ha
presentado este síndrome en pacientes con hipertensión portal sin presentar
cirrosis.
La sobrevida media a 5 años, sin transplante, es de 24
meses
Fisiopatología
La fisiopatología del SHP incluye una distinción entre
el síndrome tipo 1 y tipo 2. En el tipo 1 se produce una dilatación de todo el
lecho vascular precapilar y capilar, por lo que se produce una disminución en
el intercambio de oxigeno a nivel de la membrana alveolar.
Estos pacientes no
presentas verdaderos shunts anatómicos, y usualmente responderían a la
administración de oxigeno. En el tipo 2 se producen conexiones arteriovenosas
pulmonares y shunts anatómicos verdaderos, estos pacientes no responderían a la
administración de oxigeno.


Todos los pacientes con este SHP presentan
vasodilatación intrapulmonar por un desequilibrio entre la producción de
sustancias vasodilatadoras a nivel pulmonar y hepático, disminución de la
depuración de las mismas y una disminución de las sustancias vasoconstrictoras
del hígado.
El oxido nítrico juega un papel preponderante en el
desarrollo de la vasodilatación pulmonar se demostraron mayores niveles de NO
en pacientes cirróticos con SHP y la normalización de los valores de NO después
del transplante. El mecanismo de producción endógeno de NO esta en relación con
la hipertensión portal, la circulación hiperdinamica, y los grados de injuria
hepática, sin embargo todo esto se encuentra en estudio constante.
Clínica
La disnea es el síntoma mas frecuente de presentación,
y asociado a una historia de enfermedad hepática. Sin embargo es un hallazgo no
específico y se encuentra presente en los pacientes con enfermedad avanzada
hepática, por sus complicaciones como anemia, ascitis, retención de fluidos,
perdida de masa muscular, etc.
No existen signos y ni síntomas específicos de
este síndrome, sin embargo la presencia de arañas vasculares, dedos en palillo
de tambor, cianosis y severa hipoxemia sugieren fuertemente el diagnostico de
SHP. A menudo los pacientes presentan ortodeoxia que se objetiva cuando los
pacientes pasan del decúbito supino a la bipedestación y disminuye la presión
de oxigeno en un 5% o mas o en 4 mmHg o mas y cuando el paciente refiere en
estos mismos cambios de decúbitos se denomina platipnea.
La radiografía de tórax es habitualmente inespecífica,
se observa un patrón intersticial en las bases pulmonares que se correlaciona
con la existencia de dilatación vascular pulmonar difusa.

Diagnóstico
Las características diagnosticas del SHP incluyen
enfermedad hepática o hipertensión portal, elevación del gradiente
alveolo-arterial ajustado a la edad, y evidencia del shunt intrapulmonar. En
presencia de una enfermedad pulmonar o cardiaca coexistente el diagnostico de
SHP es dificultoso.
La evaluación de un paciente con disnea comienza con
una cuidadosa historia clínica y un examen físico minucioso para descartar
otras probables causas de disnea es necesario para arribar al diagnostico de
SHP. Figura 1
Fig.1-Diagnostico
diferencial en disfunción cardiopulmonar en pacientes cirróticos o con
hipertensión portal
•
Desordenes cardiopulmonar primario
◊ EPOC
◊ Falla hepática congestiva
◊ Neumonía, asma, enfermedad restrictiva del pulmón
•
Desordenes asociados con la enfermedad hepática o hipertensión portal
Complicaciones
asociadas a la cirrosis
◊ Ascitis
◊ Hidrotórax
◊ Perdida muscular
Enfermedad
cardio-pulmonar asociada a la hepática
◊ CBP: granulomas pulmonares, alveolitos fibrosante
◊ Déficit de alfa 1 antitripsina: enfisema panacinar
◊ Sarcoidosis: enfermedad restrictiva pulmonar, miocardiopatia
◊ Alcohol: miocardiopatia
◊ Hemocromatosis: miocardiopatia
Desorden
vascular pulmonar
◊ Síndrome hepato-pulmonar
◊ Hipertensión porto-pulmonar |
Una vez excluido otros diagnósticos posibles, la evaluación
con oximetría de pulso es una prueba simple de screening no invasiva para
detectar hipoxia. Sin embargo la saturación de oxigeno fue sobreestimada en un
50% de los casos en los pacientes cirróticos por lo que se aconseja realizar
gasometría en los pacientes que presenten saturación de oxigeno de 97% o menos.
Los resultados arrojados por la gasometría son la
hipoxemia (PaO2 < 80 mmHg) y se puede calcular el gradiente
alveolo-arterial que es un parámetro más sensible. El aumento de el gradiente
alveolo-arterial > de 15 mmHg es otro criterio de SHP.
Si el SHP es sospechado el Eco cardiograma con
burbujas es la prueba preferida de screening para detectar vasodilatación
intrapulmonar es no invasivo, de bajo costo y presenta una sensibilidad y
especificidad cercana al 100%.
La ecocardiografía de contraste consiste en la
administración endovenosa de suero salino agitado que ocasiona una corriente de
microburbujas de 60 a 90 mm de diámetro y que habitualmente sólo opacifican las
cámaras derechas del corazón puesto que se impactan en los capilares
pulmonares.
En caso de vasodilatación pulmonar, comunicación intrapulmonar o
intracardíaca, las burbujas aparecen en las cámaras izquierdas del corazón. La
diferencia entre comunicación o vasodilatación pulmonar y comunicación
intracardíaca se establece en base al tiempo de tránsito. En la comunicación intracardíaca
las burbujas aparecen en las cámaras izquierdas en un latido cardíaco tras su
aparición en las cámaras derechas mientras que se requieren 3-6 latidos en el
caso de patología vascular pulmonar.
 
La gammagrafía pulmonar con agregados de albúmina
marcada con Tecnecio 99 es también útil para comprobar la existencia de
vasodilatación pulmonar. Si se detecta actividad en cerebro o riñones, indica
que los macroagregados de albúmina (20-60 mm de diámetro) inyectados en una
vena periférica han pasado a la circulación arterial en lugar de impactarse en
los pulmones, ya sea debido a patología pulmonar (vasodilatación o
comunicaciones intrapulmonares) o a comunicaciones intracardíacas.

La arteriografía pulmonar permite detectar
comunicaciones arteriovenosas intrapulmonares. Es importante practicarla en
aquellos pacientes candidatos a un transplante hepático, puesto que si la
hipoxemia es debida a estas comunicaciones, se puede predecir que no mejorará
con el trasplante hepático y que por tanto no se halla indicado.
Su realización podría reservarse en pacientes con
hipoxias muy severas, refractarias al tratamiento, en busca de grandes shunt
que sean pasibles de tratamiento por hemodinamia
Criterios
diagnósticos de Síndrome Hepato-pulmonar
Defecto
en la oxigenación |
Presión
parcial de oxigeno < 80 mmHg o Gradiente A-a > 15 mmHg respirando a
aire ambiente |
Vasodilatación
pulmonar |
Hallazgos
positivos en el Ecocardiograma con burbujas o en la gamagrafía pulmonar |
Enfermedad
hepática |
Hipertensión
portal con o sin cirrosis |
Clasificación
en grados de severidad
Leve |
Gradiente
A-a > 15 mmHg, PaO2 > 80 mmHg |
Moderada |
Gradiente
A-a > 15 mmHg, PaO2 > 60 mmHg y < 80 mmHg |
Severa |
Gradiente
A-a > 15 mmHg, PaO2 > 50 mmHg y < 60 mmHg |
Muy
severa |
Gradiente
A-a > 15 mmHg, PaO2 < 50 mmHg |
Tratamiento
Las opciones medicas para el
tratamiento del SHP son la oclusion mecanica de las vasodilataciones
intrapulmonares, antagonistas de los vasodilatadores y tratamiento de la
enfermedad hepatica. Sin embargo el transplante es considerado como el
tratamiento definitivo para el SHP, porqu las otras terapias han resultado
ineferctivias o inviables. Ademas la terapia medica es considerada como puente
al transplante, dentro de estas se postula el azul de metileno que inhibiria a
la guanilato ciclasa y disminuiria el NO, esto produce aumento de la PaO2 y
disminución del gradiente A-a
La
estrategia terapéutica se ha basado en la administración de fármaco que
contrarresten el efecto de una hipotética sustancia vasodilatadora causante del síndrome o
en la administración de vasocontrictores para contrarrestar la
vasodilatación. Entre las sustancias propuestas como causantes del síndrome
cabe destacar el péptido intestinal vasoactivo, glucagón, prostaglandinas, ferritina,
estrógenos, sustancia P y óxido nítrico.
Entre los diferentes agentes
terapéuticos ensayados se encuentran: el ajo (allium sativum) con la
intención teórica de mejorar la perfusión pulmonar; la indometacina para inhibir el
posible efecto de las prostaglandinas en la vasodilatación pulmonar; el
bismesilato de almitrina que potencia la vasoconstricción hipóxica en
pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica; el octreótido
(análogo sintético de la somatostatina e inhibidor del glucagon y otros péptidos
intestinales con acción vasodilatadora), el tamoxifén como antiestrógeno;
simpaticomiméticos y bloqueantes beta adrenérgicos (vasoconstrictores dirigidos a
contrarrestar la vasodilatación pulmonar); y por último, el recambio plasmático
con intención de eliminar las sustancias responsables del síndrome.
En general, todas estas medidas terapéuticas sólo han demostrado, en el mejor de
los casos, una discreta mejoría de la oxigenación arterial y del grado de
vasodilatación pulmonar.
El trasplante es la unica
terapeutica efectiva basado en la resolucion total o en un cambio significativo
de la gasometria, posterior al transplante la normalizacion de los gases pueden
llevar hasta 1 año. Posterior al transplante la sobrevida de los pacientes no
difiere de la de los otros grupos. Los pacientes incluidos dentro del grupo “Muy Severo” tienen mortalidad
Post-Transplante cercanas al 30%. Los pacientes incluidos dentro del grupo “Muy
Severo” tienen mortalidad Post-Transplante cercanas al 30%.
Bibliografía
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- Eugene R.
Schiff, Michael F Sorrell, Willis C Maddrey. Higado, 9na edicion,
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